Una rotura parcial del músculo serrato anterior puede enmascararse completamente como dolor de hombro posterior en un voleibolista, lo que representa un desafío diagnóstico real que conviene conocer para evitar tratamientos equivocados y retrasos en la recuperación.
Caso clínico: dolor de hombro posterior con una causa inesperada en un jugador profesional de voleibol
Qué se estudió: descripción del caso y contexto clínico
Se trata de un reporte de caso único, diseño observacional descriptivo, correspondiente a un voleibolista masculino de 26 años que jugaba a nivel profesional. El atleta consultó por dolor agudo en la región posterior del hombro que se desencadenó durante el gesto de saque. El dolor persistió durante dos semanas y se agravaba con los movimientos por encima de la cabeza, especialmente durante el remate (spike). No hubo trauma directo reportado.
En la exploración física se encontró dolor localizado en la cara posterior del hombro con una leve limitación de la rotación externa, mientras que las pruebas específicas del manguito rotador resultaron normales. Dado este cuadro, la sospecha clínica inicial apuntó a una lesión del labrum posterosuperior o a un síndrome de pinzamiento interno posterior, ambas condiciones frecuentes en atletas que realizan movimientos repetitivos sobre la cabeza.
Qué encontraron: el músculo serrato anterior como protagonista oculto
La ecografía musculoesquelética realizada en el punto de atención (point-of-care ultrasonography) no mostró anomalías significativas en el hombro. Ante la persistencia de los síntomas y la discordancia entre los hallazgos clínicos y la imagen ecográfica, se solicitó una resonancia magnética (RM), que resultó ser la clave diagnóstica.
La RM reveló una rotura traumática de espesor parcial del músculo serrato anterior, con una brecha llena de líquido que medía aproximadamente 13 mm y edema asociado que se extendía posteriormente por debajo de la musculatura romboidea. No se identificó ninguna patología intraarticular ni del manguito rotador.
Este hallazgo explicó el mecanismo del dolor: el edema generado por la rotura del serrato anterior migró en dirección posterior, profundizándose bajo los romboides, lo que produjo una presentación clínica que imitaba con precisión una lesión intraarticular del hombro, constituyendo lo que los autores denominan una trampa diagnóstica potencial.
El paciente fue tratado de forma conservadora mediante un protocolo de rehabilitación estructurado, con evolución favorable.
Qué significa para la práctica: cómo aplicar este caso en el entrenamiento y la clínica del voleibol
El serrato anterior en el voleibol: un músculo que rara vez se lesiona pero que conviene conocer
El músculo serrato anterior cumple un papel crítico en la estabilización de la escápula y en la transmisión de fuerzas durante los gestos explosivos de remate y saque. En la literatura científica, sus lesiones se reportan con mayor frecuencia en deportes de remo y en atletas de lanzamiento, pero este caso documenta una presentación traumática aguda en el contexto específico del voleibol, un mecanismo que hasta ahora ha sido escasamente descrito.
Aunque se trata de un único caso y, por lo tanto, no permite extraer conclusiones generalizables ni establecer relaciones de causalidad, sí aporta información clínicamente relevante para quienes trabajan con jugadores que realizan movimientos repetitivos sobre la cabeza.
Señales de alerta que entrenadores y preparadores físicos deben reportar al equipo médico
Un jugador que tras un gesto de saque o remate refiere dolor agudo en la cara posterior del hombro, que no mejora con el reposo habitual y que se agrava al elevar el brazo, merece una evaluación médica detallada. Lo llamativo de este caso es que la presentación clínica —dolor posterior, leve limitación de rotación externa— es indistinguible, a simple vista, de lesiones mucho más comunes como el pinzamiento interno posterior o una lesión labrall. Esto refuerza la importancia de no precipitar un diagnóstico basándose únicamente en la localización del dolor.
El rol de la imagen en el diagnóstico diferencial del hombro doloroso
La ecografía en el punto de atención, aunque útil y accesible, no identificó la lesión en este caso. Fue la RM la que permitió establecer el diagnóstico con precisión, al mostrar tanto la rotura parcial como la extensión posterior del edema. Esto sugiere que, en situaciones donde los hallazgos ecográficos no explican el cuadro clínico del atleta, la RM debe considerarse como el paso siguiente, especialmente cuando los síntomas persisten o no responden al tratamiento inicial.
Para los kinesiólogos y fisioterapeutas que trabajan en campo, conviene registrar con detalle el mecanismo de aparición del dolor (¿fue durante el saque?, ¿hubo un movimiento brusco de extensión del brazo?), ya que ese contexto puede orientar al equipo médico hacia diagnósticos menos frecuentes como este.
Rehabilitación conservadora como primera línea de tratamiento
El atleta fue manejado exitosamente con un protocolo conservador y estructurado de rehabilitación, sin necesidad de intervención quirúrgica. Aunque el artículo no detalla los componentes específicos de dicho protocolo, el resultado favorable respalda el abordaje conservador como primera línea en este tipo de lesión, siempre que el diagnóstico sea correcto y oportuno.
En la práctica, esto implica que un diagnóstico tardío o erróneo —por ejemplo, tratar al jugador como si tuviera un pinzamiento de hombro— podría llevar a una rehabilitación inapropiada que no aborde la lesión real y prolongue el tiempo fuera del campo. La identificación temprana es, según los autores, esencial para garantizar un manejo óptimo.
Consideraciones preventivas en atletas de voleibol
Si bien este reporte no permite establecer factores de riesgo ni recomendaciones preventivas específicas basadas en evidencia, sí invita a reflexionar sobre la importancia de incluir el monitoreo de la función del serrato anterior en la evaluación periódica de jugadores de alto rendimiento. La detección de debilidades o asimetrías en la estabilización escapular podría ser relevante, aunque esto excede el alcance del presente artículo.
Limitaciones del estudio
El principal límite de este trabajo es que se trata de un reporte de un único caso clínico, lo que impide generalizar los resultados a otros atletas o poblaciones. No es posible determinar la frecuencia real de este tipo de lesión en voleibolistas, ni establecer relaciones causales entre el gesto deportivo y la rotura del serrato anterior. Los detalles del protocolo de rehabilitación no se describen con profundidad en el resumen disponible, lo que limita la posibilidad de replicar la intervención en otros contextos clínicos.
Conclusiones aplicables para entrenadores, preparadores físicos y kinesiólogos
- El dolor posterior de hombro en un voleibolista no siempre es de origen intraarticular: la rotura del serrato anterior debe considerarse en el diagnóstico diferencial, especialmente cuando los hallazgos clínicos y ecográficos no son concluyentes.
- El mecanismo de saque puede desencadenar esta lesión: el dolor agudo posterior al hombro que aparece durante o tras el saque debe motivar una evaluación médica detallada, sin asumir diagnósticos más frecuentes sin respaldo imagenológico.
- La RM fue determinante en este caso: cuando la ecografía no explica el cuadro clínico y los síntomas persisten, la RM es la herramienta de elección para evaluar el hombro y la pared torácica posterior en atletas de élite.
- El tratamiento conservador fue exitoso: según los autores, un protocolo de rehabilitación estructurado permitió resolver el caso sin cirugía, lo que subraya la importancia del diagnóstico temprano y correcto.
- Este es un caso clínico aislado: las recomendaciones que se desprenden deben interpretarse con cautela y no pueden generalizarse como norma de práctica sin evidencia adicional.