En jugadores universitarios de voleibol con síndrome de impingement subacromial (SIS), combinar una inyección de corticosteroide con un programa de movilización produjo mejoras clínicamente significativas en dolor, función y movilidad del hombro, superiores a las obtenidas con movilización sola. Este hallazgo resulta relevante para quienes trabajan con atletas jóvenes que ejecutan movimientos repetitivos sobre la cabeza, ya que orienta la toma de decisiones terapéuticas en uno de los problemas de hombro más frecuentes en el voleibol.
Qué se estudió: diseño, población e intervención
Se trata de un ensayo controlado aleatorizado prospectivo que incluyó a 60 jugadores universitarios de voleibol de sexo masculino, con edades entre 18 y 25 años, todos con diagnóstico clínico de SIS. Los participantes fueron asignados al azar a uno de dos grupos de 30 personas cada uno:
- Grupo de intervención combinada: una única inyección subacromial de corticosteroide seguida de un programa estandarizado de movilización.
- Grupo de movilización sola: el mismo programa de movilización sin inyección.
Las evaluaciones se realizaron en cuatro momentos: al inicio (línea de base), a las 4 semanas, a las 8 semanas y a los 6 meses. Las variables principales incluyeron la intensidad del dolor medida con la Escala Visual Analógica (EVA, resultado primario), el umbral de dolor por presión (pain pressure threshold, PPT), el rango de movimiento del hombro y la discapacidad funcional evaluada con el cuestionario SPADI (Shoulder Pain and Disability Index). Adicionalmente, se exploraron variables radiológicas: el intervalo coracohumeral, el grosor del tendón del supraespinoso y el grosor de la bursa subacromial. El análisis estadístico empleó intención de tratar y calculó tamaños del efecto.
Resultados: mejoras superiores con la intervención combinada en dolor, función e imágenes
Ambos grupos mejoraron significativamente a lo largo del tiempo, pero el grupo que recibió la combinación de inyección y movilización mostró mejoras significativamente mayores y más tempranas en todas las variables evaluadas (p = 0,001).
Dolor (EVA)
La diferencia entre grupos en la puntuación de dolor fue de 2,6 puntos a los 6 meses (intervalo de confianza del 95 %: 2,31 a 2,88), favorable al grupo combinado. Esta diferencia supera el umbral de mínima diferencia clínicamente importante (MDCI) para la EVA.
Umbral de dolor por presión (PPT)
El PPT aumentó significativamente en el grupo combinado, con una diferencia entre grupos de 25,2 kPa a los 6 meses (IC 95 %: 8,6 a 41,8), lo que indica una menor sensibilización al dolor mecánico.
Función (SPADI) y movilidad
Las diferencias entre grupos en el SPADI también superaron la MDCI, con tamaños del efecto de moderados a grandes. La movilidad del hombro mejoró de forma significativamente superior en el grupo combinado.
Hallazgos radiológicos (exploratorios)
A los 6 meses, el grupo combinado presentó mayores incrementos en el intervalo coracohumeral y mayores reducciones en el grosor del tendón del supraespinoso y de la bursa subacromial. Los autores subrayan que estos hallazgos deben interpretarse como exploratorios y como evidencia de mejora en la mecánica subacromial, no como prueba de recuperación estructural definitiva.
Qué significa para la práctica en voleibol
Esta sección es la más relevante para quienes trabajan en el terreno, ya que los resultados, aunque obtenidos en una muestra específica, ofrecen orientación concreta para el manejo del SIS en atletas jóvenes de alto rendimiento que realizan gestos repetitivos sobre la cabeza.
El SIS en jugadores de voleibol: un problema que no conviene subestimar
El síndrome de impingement subacromial es una de las causas más frecuentes de dolor de hombro en deportes de gestos sobre la cabeza como el voleibol. En un jugador que saca, remata o bloquea decenas de veces por sesión, el manejo oportuno y efectivo del SIS puede marcar la diferencia entre una recuperación rápida y una cronificación del problema.
La movilización sola ya funciona, pero la combinación acelera y amplía la recuperación
Un dato importante es que ambos grupos mejoraron: la movilización por sí sola es una intervención válida y eficaz para el SIS. Sin embargo, cuando se añade una inyección subacromial de corticosteroide, las mejoras en dolor y función son clínicamente más relevantes (superan la MDCI) y se producen de forma más temprana. Esto sugiere que el corticosteroide puede actuar como facilitador inicial, reduciendo el dolor lo suficiente como para que el jugador participe de manera más activa y con mejor calidad de movimiento en el programa de movilización.
¿A quién podría beneficiar más este enfoque combinado?
Aunque el estudio se limitó a hombres universitarios de 18 a 25 años con SIS clínicamente diagnosticado, el perfil corresponde a muchos jugadores en etapa de formación avanzada o competición universitaria. Conviene considerar este enfoque especialmente cuando:
- El dolor limita de forma significativa la participación en los entrenamientos o la calidad de ejecución técnica.
- Existe urgencia competitiva y se necesita una reducción del dolor más rápida para no perder semanas de preparación.
- La movilización sola no ha generado mejoría suficiente en un plazo razonable.
El papel del preparador físico y el kinesiólogo en el seguimiento
La inyección de corticosteroide es una intervención médica que debe ser indicada y aplicada por un profesional habilitado. El rol del kinesiólogo o fisioterapeuta comienza antes de la inyección (evaluación funcional y de movilidad) y se vuelve central después de ella, con el programa de movilización estandarizado. El preparador físico, por su parte, debe adaptar las cargas de entrenamiento durante el período de tratamiento para no comprometer el proceso de recuperación:
- Reducir o suspender temporalmente los gestos técnicos de alto impacto sobre el hombro afectado (remates, bloqueos, saques en salto).
- Mantener la condición física general con trabajo de tren inferior, core y el hombro contralateral según tolerancia.
- Planificar la reintegración progresiva al gesto técnico específico, coordinada con el equipo de salud.
No generalizar más allá de lo que el estudio demuestra
Es importante ser precisos respecto al alcance de estos resultados. El estudio incluyó únicamente a jugadores masculinos universitarios, por lo que no es posible extrapolar directamente a jugadoras femeninas, a jugadores adolescentes, a atletas profesionales de élite o a personas sedentarias con SIS. Tampoco se puede concluir que la inyección produzca una recuperación estructural definitiva del tendón o la bursa: los autores son explícitos en que los hallazgos de imagen son exploratorios y reflejan mejoras mecánicas, no necesariamente regeneración tisular.
Precauciones sobre el uso de corticosteroides en atletas jóvenes
El uso repetido de inyecciones de corticosteroide en tejidos periarticulares puede asociarse con efectos adversos sobre los tendones a largo plazo. El estudio evalúa una única inyección, y no proporciona datos sobre la seguridad de inyecciones múltiples ni sobre efectos adversos específicos. Antes de indicar esta intervención, el médico tratante debe valorar el historial de inyecciones previas, la integridad tendinosa y las condiciones del atleta de forma individualizada.
Limitaciones del estudio
- La muestra está compuesta exclusivamente por jugadores universitarios masculinos de 18 a 25 años, lo que limita la generalización a otras poblaciones (mujeres, menores de edad, jugadores profesionales, aficionados).
- Los resultados radiológicos deben interpretarse con cautela: los propios autores los califican como exploratorios y no como evidencia de recuperación estructural definitiva.
- No se especifica en el resumen si los evaluadores estaban cegados respecto a la asignación de grupo, lo cual podría influir en la medición de resultados subjetivos.
- El seguimiento máximo fue de 6 meses, por lo que no se conocen los efectos a más largo plazo.
- El programa de movilización fue estandarizado, pero el resumen no detalla su contenido específico, lo que puede dificultar la replicación exacta en otros contextos.
Conclusiones aplicables para entrenadores, preparadores físicos y kinesiólogos
- Combinar una inyección subacromial de corticosteroide con un programa de movilización produjo mejoras clínicamente significativas en dolor, función y movilidad del hombro, superiores a las de la movilización sola, en jugadores universitarios masculinos de voleibol con SIS.
- La movilización sola es una intervención efectiva: ambos grupos mejoraron, aunque en menor magnitud.
- Las diferencias entre grupos superaron la mínima diferencia clínicamente importante para el dolor (EVA) y la función (SPADI), con tamaños del efecto de moderados a grandes.
- Los hallazgos de imagen (mayor intervalo coracohumeral, menor grosor tendinoso y bursal) son exploratorios y no constituyen evidencia de recuperación estructural definitiva.
- La inyección de corticosteroide es una decisión médica individualizada; el equipo de kinesiólogos y preparadores físicos debe coordinar la reintegración deportiva progresiva tras la intervención.
- Estos resultados no deben generalizarse a jugadoras femeninas, atletas adolescentes, jugadores profesionales de élite ni a la población general, ya que el estudio se realizó en una muestra específica de hombres universitarios de 18 a 25 años.