La atrofia indolora del hombro dominante en un jugador de voleibol de élite puede esconder una lesión nerviosa periférica poco común: la afectación simultánea del nervio supraescapular y del nervio axilar, sin traumatismo previo. Reconocer este patrón a tiempo es fundamental para evitar diagnósticos erróneos y retrasos en el manejo clínico.
Qué se estudió: un caso clínico en un jugador de voleibol de élite
Se trata de un reporte de caso que describe la presentación, evaluación diagnóstica y reflexiones clínicas de un jugador masculino de 17 años que competía a nivel nacional en voleibol. El deportista consultó por atrofia progresiva del hombro dominante, detectada tres meses antes de la consulta, sin antecedente de traumatismo, luxación, inestabilidad ni dolor. Este último detalle —la ausencia total de dolor— es precisamente lo que hace el caso inusual y clínicamente relevante.
Al examen físico se observó pérdida de masa muscular en la fosa infraespinosa y atrofia predominante del deltoides anterior. La fuerza muscular, evaluada con la escala del Consejo de Investigación Médica (MRC, por sus siglas en inglés), fue de grado 4 sobre 5 en rotación externa, elevación anterior y abducción. La sensibilidad en la zona lateral del deltoides estaba intacta, los reflejos eran simétricos y la prueba de Spurling resultó negativa.
Los estudios complementarios incluyeron radiografías (sin hallazgos relevantes), resonancia magnética (RM) y estudios de conducción nerviosa motora. La RM mostró degeneración grasa y atrofia del infraespinoso y del deltoides anterior, con relativa preservación del supraespinoso, sin evidencia de rotura del manguito rotador, desgarro del labrum, quiste paralabral ni lesión ocupante de espacio. Los estudios de conducción nerviosa demostraron una reducción del potencial de acción muscular compuesto (CMAP, por sus siglas en inglés) registrado en el infraespinoso con respuesta preservada en el supraespinoso tras estimulación del nervio supraescapular, junto con una respuesta reducida del deltoides tras estimulación del nervio axilar.
Qué encontraron: patrón electrofisiológico que localiza la lesión
El hallazgo central del caso es la afectación simultánea —y sin dolor— del nervio supraescapular y del nervio axilar en un atleta joven que realiza movimientos repetitivos sobre la cabeza. Este tipo de compromiso concurrente de ambos nervios, sin traumatismo ni lesión estructural identificable, es considerado por los autores como poco frecuente y fácil de confundir con atrofia por desuso o con una patología del manguito rotador.
El patrón electrofisiológico fue clave para localizar la lesión: la preservación del CMAP del supraespinoso con reducción del CMAP del infraespinoso, tras estimulación del nervio supraescapular, orientó hacia una lesión a nivel de la rama que va hacia el infraespinoso, es decir, a la altura o distal al punto donde se origina la rama para el supraespinoso. Esto es clínicamente compatible con una lesión en la zona de la escotadura espinoglenoidea (spinoglenoid notch). Este patrón fue incompatible con una lesión de la raíz C5 o del tronco superior del plexo braquial.
Los autores señalan que, en ausencia de electromiografía de aguja (EMG de aguja), no es posible excluir completamente un proceso multifocal como la amiotrofia neurálgica (síndrome de Parsonage-Turner), y que por ello el mecanismo deportivo de tracción o compresión como causa debe plantearse con cautela.
Qué significa para la práctica en voleibol
Atrofia indolora del hombro: una señal que no debe ignorarse
Uno de los mensajes más importantes de este caso es que la ausencia de dolor no descarta una lesión nerviosa significativa. En el contexto del voleibol, donde el dolor de hombro es frecuente y a menudo normalizado, la atrofia muscular —especialmente en la fosa infraespinosa o en el deltoides anterior— debe generar una evaluación sistemática, incluso si el deportista no refiere molestias.
Para entrenadores y preparadores físicos, conviene estar atentos a cambios en el contorno muscular del hombro dominante, especialmente en jugadores que realizan muchos remates, saques o bloqueos. Una asimetría visible entre ambos hombros, o una caída en el rendimiento técnico sin causa aparente, puede ser la primera señal clínica.
Diferenciación diagnóstica: más allá del manguito rotador
La presentación de este caso subraya que la atrofia del hombro en un jugador de voleibol no siempre se explica por una lesión del manguito rotador. La neuropatía supraescapular —especialmente a nivel de la escotadura espinoglenoidea— está bien descrita en voleibolistas, dado el mecanismo repetitivo de elongación nerviosa durante el remate. Sin embargo, la afectación concomitante del nervio axilar sin traumatismo es menos habitual y exige una evaluación electrofisiológica completa.
Para kinesiólogos y médicos del deporte, este caso refuerza la importancia de incluir estudios de conducción nerviosa motora en la evaluación del hombro del atleta de alto rendimiento cuando se identifica atrofia muscular sin correlato estructural claro en la RM. La localización topográfica de la lesión mediante el patrón de respuestas en nervios específicos puede cambiar completamente el enfoque terapéutico.
Precaución ante el diagnóstico etiológico
Los autores advierten expresamente que, sin EMG de aguja, no es posible descartar el síndrome de Parsonage-Turner (amiotrofia neurálgica), una enfermedad inflamatoria del plexo braquial que puede presentarse de forma indolora —especialmente en su fase crónica— y que también puede afectar nervios periféricos de manera multifocal. Esta distinción tiene implicaciones directas para el manejo: mientras que una neuropatía por compresión o tracción relacionada con el deporte podría abordarse con modificación de cargas, fisioterapia y eventualmente intervención quirúrgica, el síndrome de Parsonage-Turner requiere un enfoque diferente.
Por ello, se recomienda que cualquier atleta con atrofia muscular periesapular inexplicada sea evaluado por un neurólogo o fisiatra con experiencia en patología neuromuscular, antes de atribuir el cuadro exclusivamente a un mecanismo deportivo.
Implicaciones para el entrenamiento y la carga de trabajo
Aunque este es un caso único y no permite establecer relaciones causales ni generalizaciones, la descripción del perfil del deportista —jugador nacional de 17 años con movimientos repetitivos sobre la cabeza— invita a reflexionar sobre la carga acumulada en las estructuras neurovasculares del hombro en voleibolistas jóvenes de alto rendimiento. La escotadura espinoglenoidea es un sitio conocido de atrapamiento del nervio supraescapular en rematadores, posiblemente por tensión repetitiva durante la fase de seguimiento del remate.
Conviene que los equipos técnicos y de preparación física monitoricen regularmente la simetría muscular del hombro en jugadores con alta carga de remates y saques, especialmente en categorías formativas. Una evaluación periódica del volumen de trabajo unilateral, junto con programas de fortalecimiento del manguito rotador y estabilizadores escapulares, puede contribuir a reducir el estrés sobre las estructuras nerviosas periesapulares, aunque este caso por sí solo no establece que dicha estrategia prevenga la neuropatía.
Limitaciones del estudio
Al ser un reporte de caso único, los hallazgos no son generalizables a la población de jugadores de voleibol en general. La ausencia de EMG de aguja es reconocida por los propios autores como una limitación diagnóstica importante, ya que impide excluir con certeza un proceso multifocal como el síndrome de Parsonage-Turner. Además, no se describe el seguimiento evolutivo del paciente ni la respuesta a ningún tipo de intervención, por lo que no es posible extraer conclusiones sobre el pronóstico o la eficacia de tratamientos específicos.
Conclusiones aplicables
- La atrofia indolora del hombro en un voleibolista no debe descartarse ni atribuirse automáticamente a desuso o a lesión del manguito rotador: requiere evaluación neurológica y electrofisiológica.
- La neuropatía supraescapular a nivel de la escotadura espinoglenoidea es la presentación más reconocida en voleibolistas; la afectación simultánea del nervio axilar sin traumatismo es infrecuente y exige descartar otras causas, incluido el síndrome de Parsonage-Turner.
- Los estudios de conducción nerviosa motora permiten localizar topográficamente la lesión y diferenciarla de una radiculopatía C5 o una lesión del tronco superior del plexo braquial, lo que orienta el manejo clínico.
- La EMG de aguja es necesaria para completar el diagnóstico; sin ella, no es posible excluir un proceso multifocal, por lo que la atribución a un mecanismo deportivo de tracción o compresión debe hacerse con cautela.
- Los entrenadores y preparadores físicos deben incluir la evaluación visual de la simetría muscular del hombro como parte del monitoreo regular de jugadores con alta carga de trabajo unilateral, especialmente en categorías juveniles de alto rendimiento.
- Ante la sospecha de neuropatía periférica del hombro, se recomienda derivación a profesionales de la salud con experiencia en patología neuromuscular antes de tomar decisiones sobre carga de entrenamiento o intervención.