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VigIA

Prevalencia de protocolos de prevención de lesiones de LCA en atletismo femenino escolar

Menos de la mitad de los entrenadores de voleibol femenino aplican protocolos específicos de prevención de lesiones de rodilla

A pesar de que la mayoría de los entrenadores conoce que las atletas femeninas tienen mayor riesgo de lesionarse el ligamento cruzado anterior (LCA), menos de la mitad implementa programas de prevención específicos para esta lesión. Este hallazgo es especialmente relevante para el voleibol, un deporte de pivote donde el riesgo existe, y pone en evidencia una brecha crítica entre el conocimiento y la acción concreta en las escuelas secundarias.

Qué se estudió: entrenadores de voleibol, baloncesto y fútbol femenino en escuelas secundarias

El estudio, de diseño transversal, se realizó entre agosto de 2022 y julio de 2023 en el área metropolitana de Detroit (Metro Detroit), Estados Unidos. Se encuestó a entrenadores de baloncesto, fútbol y voleibol femenino de 131 escuelas secundarias. Las encuestas fueron distribuidas a través de los directores de deportes de cada institución.

Los cuestionarios evaluaron las características de los entrenadores, el acceso a preparadores físicos o entrenadores atléticos (AT, por sus siglas en inglés), el nivel de conocimiento sobre el riesgo de lesión de LCA y los programas de prevención disponibles, y el uso real de programas generales y específicos de prevención de lesiones (IPP, del inglés injury prevention protocols). Además, se incorporó información sobre el nivel socioeconómico (NSE) de cada escuela y el tipo de institución, obtenida de reportes públicos educativos. Se utilizaron estadísticas descriptivas y correlaciones de Spearman para evaluar las asociaciones entre el NSE y los resultados relacionados con la prevención.

De las 131 escuelas contactadas, solo 28 respondieron, lo que representa una tasa de respuesta del 21%, con un total de 57 respuestas de entrenadores.

Qué encontraron: conciencia alta, implementación baja y una brecha socioeconómica significativa

Los resultados muestran un panorama con luces y sombras. Entre los 57 entrenadores que respondieron:

  • El 68,4% reportó tener acceso a un entrenador atlético (AT) en su institución.
  • El 77,2% reconoció que las atletas femeninas tienen mayor riesgo de lesión de LCA en comparación con los atletas masculinos.
  • El 73,7% declaró estar al tanto de la existencia de programas de prevención de lesiones de LCA.
  • El 70,2% utilizaba algún programa general de prevención de lesiones.
  • Sin embargo, solo el 47,4% reportó implementar un programa de prevención específico para el LCA.

El dato más llamativo desde el punto de vista de la equidad es la asociación entre el nivel socioeconómico y la conciencia sobre los programas de prevención: a menor NSE de la escuela, menor conocimiento de estos programas (ρ = -0,26; P = 0,0036). Esta asociación fue estadísticamente significativa, lo que indica que las escuelas con menos recursos no solo tienen menor acceso a herramientas preventivas, sino también menor exposición a la información necesaria para implementarlas.

Qué significa para la práctica en voleibol: recomendaciones concretas para entrenadores, preparadores físicos y kinesiólogos

El voleibol es uno de los deportes incluidos en este estudio, y sus características biomecánicas —saltos repetitivos, recepciones, cambios de dirección y bloqueos— lo posicionan como un contexto donde la prevención del LCA es especialmente pertinente. Las jugadoras jóvenes en etapa de crecimiento conforman una población vulnerable que merece atención sistemática.

Para entrenadores de voleibol: el estudio evidencia que conocer el riesgo no es suficiente para actuar. Si tu equipo no cuenta aún con un protocolo específico de prevención de LCA, este es el momento de incorporarlo. Los programas neuromusculares de prevención —que incluyen ejercicios de estabilidad, fuerza excéntrica, aterrizaje con técnica correcta y control del tronco— han demostrado reducir el riesgo de esta lesión en atletas femeninas, según literatura previa mencionada en el artículo. Aunque el estudio no evalúa la efectividad de programas específicos, sí deja claro que su implementación real sigue siendo minoritaria incluso entre quienes conocen su existencia.

Conviene integrar rutinas de calentamiento neuromuscular como parte del entrenamiento habitual, no como un añadido opcional. Estas rutinas pueden ejecutarse antes de cada sesión de práctica y competencia, sin requerir equipamiento costoso ni instalaciones especiales.

Para preparadores físicos y kinesiólogos: su rol como puentes entre la evidencia científica y la cancha es fundamental. Dado que el estudio muestra que el acceso a entrenadores atléticos está asociado con mayor conciencia y potencialmente con mejores prácticas preventivas, la presencia de estos profesionales en los programas deportivos escolares es un factor diferencial. Si trabajas con equipos de voleibol femenino juvenil o universitario, considera ofrecer capacitaciones breves a los entrenadores sobre cómo aplicar protocolos de prevención de LCA de forma autónoma.

La valoración funcional de las jugadoras —en particular la evaluación de la mecánica de aterrizaje, la fuerza de los abductores de cadera y el control neuromuscular— puede identificar a aquellas con mayor riesgo y orientar intervenciones individualizadas. Sin embargo, es importante no extrapolar los resultados de este estudio más allá de lo que reporta: la investigación no midió efectividad clínica ni tasas de lesión, sino prevalencia de implementación de protocolos.

Para jugadoras y sus familias: si perteneces a una escuela con recursos limitados o no cuentas con acceso a un entrenador atlético, el estudio sugiere que es menos probable que tu equipo tenga acceso a información sobre programas preventivos. Esto no significa que no puedas acceder a ellos; conviene consultar con el entrenador o buscar orientación de un profesional de la salud deportiva.

Precauciones al interpretar estos datos: la tasa de respuesta del 21% es baja y puede introducir un sesgo de selección importante: es posible que los entrenadores que respondieron sean justamente aquellos más comprometidos con la prevención, lo que significaría que la situación real podría ser incluso menos favorable que la reportada. Además, al tratarse de un estudio transversal basado en una encuesta, los datos reflejan lo que los entrenadores reportan, no necesariamente lo que hacen en la práctica. Los resultados corresponden a una región geográfica específica de Estados Unidos y no pueden generalizarse directamente a otros contextos educativos o deportivos.

Limitaciones del estudio que conviene tener en cuenta

La principal limitación es la baja tasa de respuesta (21%), que compromete la representatividad de los hallazgos. Un sesgo de respuesta favorable —donde los entrenadores más informados o comprometidos son quienes responden— podría inflar las cifras de conocimiento y uso de programas preventivos. Por otro lado, el diseño transversal impide establecer relaciones de causalidad: el estudio puede mostrar que existe una asociación entre el NSE bajo y menor conocimiento, pero no puede afirmar que el bajo NSE cause directamente esa brecha. Finalmente, el estudio no evalúa la calidad ni la adherencia a los programas implementados, solo su prevalencia declarada.

Conclusiones aplicables al entrenamiento de voleibol femenino

  • Menos de la mitad de los entrenadores de deportes femeninos —incluyendo voleibol— en escuelas secundarias de Metro Detroit reportó usar un programa específico de prevención de LCA, a pesar de que casi tres cuartos estaba al tanto de su existencia.
  • Existe una brecha real entre el conocimiento del riesgo y la implementación de estrategias preventivas concretas en el deporte escolar femenino.
  • Las escuelas con menor nivel socioeconómico muestran menor conciencia sobre programas de prevención, lo que sugiere la necesidad de estrategias de difusión y apoyo diferenciadas según el contexto institucional.
  • La presencia de entrenadores atléticos o profesionales de la salud deportiva en los equipos se asocia con mayor acceso a información preventiva; su inclusión en programas escolares debería priorizarse.
  • Los entrenadores de voleibol femenino juvenil no deben asumir que conocer el riesgo es suficiente: la implementación sistemática de protocolos neuromusculares requiere decisión, formación y apoyo institucional.
  • Los resultados son descriptivos y provienen de una muestra pequeña con baja tasa de respuesta; deben interpretarse con cautela y no generalizarse fuera del contexto estudiado.
Interpretación elaborada con inteligencia artificial (Claude, de Anthropic) a partir de la publicación original, y revisada por el Comité Académico de G-SE.
Publicación Original