Seis semanas de un protocolo progresivo de sentadilla pesada integrado en el calentamiento se asociaron con mejoras sustanciales en el salto con contramovimiento (CMJ, por sus siglas en inglés) en voleibolistas masculinos de competición, aunque el estudio no puede separar el efecto agudo de potenciación del efecto crónico del entrenamiento de fuerza. El hallazgo apoya incorporar trabajo de sentadilla pesada progresiva en los calentamientos del voleibol, pero con matices importantes que los profesionales deben conocer antes de aplicarlo.
Qué se estudió: diseño, población e intervención
El estudio es un ensayo controlado aleatorizado que incluyó a 61 voleibolistas masculinos de competición, distribuidos en dos grupos: un grupo experimental (n = 31) y un grupo control (n = 30). Las características de base no difirieron entre grupos.
El grupo experimental realizó una actividad condicionante de sentadilla trasera pesada seguida de 7 minutos de recuperación, mientras que el grupo control ejecutó una condición de carga moderada equiparada en duración. Ambos grupos entrenaron dos sesiones por semana durante seis semanas.
La intensidad del protocolo progresó en tres bloques de dos semanas:
- Semanas 1-2: 3 series × 3 repeticiones al 85% de 1RM (una repetición máxima)
- Semanas 3-4: 3 series × 3 repeticiones al 90% de 1RM
- Semanas 5-6: 3 series × 1 repetición al 95% de 1RM
El CMJ se midió antes y después de la actividad condicionante en cada uno de los tres períodos de medición, más una evaluación de línea de base. El análisis principal utilizó un modelo lineal de efectos mixtos con grupo, tiempo e interacción grupo × tiempo como efectos fijos, el CMJ inicial como covariable y un intercepto aleatorio por participante.
Qué encontraron: mejoras en el salto con contramovimiento
La interacción grupo × tiempo resultó estadísticamente significativa (F(2, 116) = 19,34; p < 0,001), lo que indica que los dos grupos evolucionaron de manera diferente a lo largo del tiempo.
Las diferencias entre grupos favorecieron al grupo experimental en los tres momentos de evaluación, con los siguientes tamaños del efecto estandarizados:
| Momento de evaluación | Tamaño del efecto (d) |
|---|---|
| Postest 1 (semanas 1-2) | d = 0,42 |
| Postest 2 (semanas 3-4) | d = 0,61 |
| Postest 3 (semanas 5-6) | d = 0,89 |
El grupo experimental mejoró el CMJ en +11,31 cm (4,82%) desde la línea de base hasta el período de medición final (IC 95%: 10,59 – 12,03 cm), mientras que el grupo control prácticamente no cambió (+2,40 cm, 1,03%).
La respuesta aguda dentro de cada sesión —es decir, el incremento inmediato tras la sentadilla pesada y los 7 minutos de recuperación— fue de +2,94 a +4,68 cm.
Un análisis exploratorio identificó una asociación entre la estatura del jugador y la variable de salto registrada, aunque los autores no desarrollaron este hallazgo más allá de mencionarlo.
Qué significa para la práctica: cómo integrar la sentadilla pesada en el voleibol
La limitación central que condiciona todas las aplicaciones
Antes de cualquier recomendación práctica, conviene destacar la advertencia más importante del propio estudio: el diseño no permite separar la potenciación aguda (PAPE, por sus siglas en inglés, post-activation performance enhancement) de la adaptación crónica al entrenamiento de fuerza. Ningún grupo recibió el estímulo de sentadilla pesada sin la estructura de tiempo PAPE, y la intensidad y el volumen progresaron a lo largo de la intervención. Por tanto, no se puede concluir que la «acumulación de potenciación» sea el mecanismo responsable de las mejoras: parte o la totalidad de la ganancia en el CMJ puede deberse simplemente a que el grupo experimental realizó un programa de fuerza progresivo con cargas muy altas.
Dicho esto, los autores afirman que los resultados apoyan integrar trabajo de sentadilla pesada progresiva en los calentamientos de voleibol, sin que ello demuestre que la potenciación se acumula sesión a sesión.
Para entrenadores: integración en el calentamiento pre-entreno o pre-partido
La estructura del protocolo —sentadilla pesada seguida de 7 minutos de recuperación antes de ejercicios explosivos— es compatible con la parte final de un calentamiento específico de voleibol. Si el objetivo es aprovechar el posible efecto agudo (+2,94 a +4,68 cm registrado dentro de la sesión), conviene respetar el tiempo de recuperación: períodos demasiado cortos pueden generar fatiga que cancele la potenciación, y períodos excesivamente largos pueden dejar que el efecto desaparezca.
En contexto de entrenamiento regular (no partido), incluir dos sesiones semanales con progresión de carga —tal como se hizo en el estudio (85% → 90% → 95% de 1RM en bloques de dos semanas)— parece viable y compatible con la carga técnico-táctica del voleibol, aunque la tolerancia dependerá del calendario competitivo de cada equipo.
Para preparadores físicos: periodización de la carga y gestión de la fatiga
La progresión de intensidad empleada (de 85% a 95% de 1RM) implica trabajar en rangos de carga muy elevados. Antes de aplicar este protocolo conviene verificar que los jugadores tengan una base sólida de entrenamiento de fuerza y un nivel de 1RM en sentadilla correctamente establecido, ya que las estimaciones imprecisas del 1RM pueden derivar en cargas inadecuadas. Durante las semanas de mayor intensidad (95% de 1RM), el volumen total es reducido (3 series × 1 repetición), lo que limita la fatiga acumulada; aun así, se recomienda monitorizar la percepción subjetiva de esfuerzo y la calidad técnica del movimiento sesión a sesión.
Dado que la intensidad y el volumen progresaron simultáneamente a lo largo del estudio, no es posible saber cuánto contribuyó cada variable a las mejoras. Por ello, no conviene asumir que el protocolo tal como fue diseñado es la única vía posible: la progresión podría ajustarse según las necesidades del equipo.
Para kinesiólogos: consideraciones sobre la estatura y el perfil del jugador
El análisis exploratorio detectó una asociación entre la estatura y la variable de salto registrada. Aunque el estudio no desarrolla este hallazgo, sugiere que la respuesta al protocolo podría no ser uniforme entre jugadores de diferente morfología. En la práctica, vale la pena registrar individualmente las respuestas al CMJ antes y después de cada sesión para identificar quién responde mejor al protocolo y quién podría necesitar ajustes en el tiempo de recuperación o en la carga.
Para jugadores: qué esperar y qué no esperar
Las mejoras observadas en el grupo experimental (+11,31 cm de media en seis semanas) son clínicamente relevantes en un deporte donde centímetros de salto vertical marcan diferencias en el remate, el bloqueo y el saque en salto. Sin embargo, estas cifras corresponden a la media del grupo y no garantizan el mismo resultado individual. Además, parte de la mejora probablemente refleja adaptación al entrenamiento de fuerza, no un efecto exclusivo de la potenciación. Dicho de otro modo: el protocolo funciona, pero no necesariamente por el mecanismo que su nombre sugiere.
Limitaciones del estudio
- Imposibilidad de separar mecanismos: al progresar tanto la intensidad como el volumen, y al no incluir un grupo que realizara sentadilla pesada sin la estructura PAPE, los autores reconocen que potenciación aguda y adaptación crónica al entrenamiento de fuerza no pueden distinguirse.
- Población restringida: todos los participantes fueron voleibolistas masculinos de competición. Los resultados no deben generalizarse a mujeres, categorías inferiores ni deportistas con diferente historial de entrenamiento de fuerza.
- Hallazgo exploratorio sobre la estatura: la asociación con la estatura no se analizó de forma confirmatoria, por lo que debe interpretarse con cautela.
- Contexto controlado: las condiciones de un ensayo controlado pueden diferir de la realidad de un vestuario o instalación con recursos limitados.
Conclusiones aplicables
- Un protocolo de seis semanas de sentadilla trasera pesada progresiva (85%-90%-95% de 1RM), con 7 minutos de recuperación, se asoció con mejoras significativas en el CMJ en voleibolistas masculinos de competición, con un tamaño del efecto que aumentó semana a semana (d = 0,42 → 0,89).
- El efecto agudo dentro de la sesión fue de +2,94 a +4,68 cm, lo que puede aprovecharse en el calentamiento previo a la competición o al entrenamiento técnico-táctico.
- Los autores concluyen que los resultados apoyan integrar trabajo de sentadilla pesada progresiva en los calentamientos de voleibol, pero no demuestran que la potenciación se acumule; parte de la mejora puede deberse a adaptación convencional al entrenamiento de fuerza.
- Conviene que los jugadores tengan experiencia en entrenamiento de fuerza y un 1RM fiable antes de aplicar el protocolo.
- El tiempo de recuperación de 7 minutos entre la sentadilla y el ejercicio explosivo es un parámetro clave que debe respetarse para minimizar la fatiga y maximizar el posible efecto de potenciación.
- La respuesta individual puede variar; monitorizar el CMJ antes y después de cada sesión facilita el ajuste personalizado del protocolo.
- Los resultados no son generalizables a voleibolistas femeninas ni a categorías de formación sin estudios específicos en esas poblaciones.


