Incorporar ejercicios sensoriomotores en el entrenamiento de voleibol puede mejorar simultáneamente la postura del hombro, la propiocepción y las habilidades técnicas de pase y saque en jugadores jóvenes con discinesia escapular, según los resultados de este ensayo controlado aleatorizado.
Qué se estudió: jugadores con discinesia escapular sometidos a entrenamiento sensoriomotor progresivo
La actividad repetitiva por encima de la cabeza —característica del voleibol— puede contribuir al desarrollo de discinesia escapular, una alteración en el movimiento y posicionamiento de la escápula que se asocia a disfunción del hombro. Para explorar una posible solución, este estudio evaluó los efectos de un programa de entrenamiento sensoriomotor progresivo de 8 semanas sobre la función del hombro en jugadores de voleibol.
Participaron 30 jugadores varones de voleibol con diagnóstico de discinesia escapular, asignados de forma aleatoria a un grupo de entrenamiento o a un grupo control. El diseño fue un ensayo controlado aleatorizado (ECA). Las mediciones incluyeron:
- Habilidades deportivas específicas de pase y saque, evaluadas mediante el test AAHPERD (American Alliance for Health, Physical Education, Recreation and Dance).
- Postura de hombro anterior (forward shoulder posture) y propiocepción, evaluadas mediante fotogrametría.
- Rango de movimiento activo (ROM) de rotación interna y externa del hombro, medido con goniómetro.
- Sentido de posición articular (JPS, por sus siglas en inglés de joint position sense), como indicador de propiocepción.
Para el análisis estadístico se empleó ANCOVA —tomando las mediciones pre-intervención como covariable— para las variables con distribución normal, y la prueba U de Mann-Whitney para la propiocepción, que no cumplió el supuesto de normalidad.
Qué encontraron: mejoras en postura, movilidad, propiocepción y técnica
El análisis ANCOVA reveló diferencias estadísticamente significativas entre grupos a favor del grupo de entrenamiento en las siguientes variables:
- Habilidad de pase
- Habilidad de saque
- ROM activo de rotación interna del hombro
- ROM activo de rotación externa del hombro
- Postura de hombro anterior (reducción del desplazamiento hacia adelante)
Adicionalmente, la prueba U de Mann-Whitney indicó una mejora significativa en el JPS del hombro en el grupo de entrenamiento en comparación con el grupo control.
El artículo no especifica las magnitudes numéricas exactas de cada variable en el resumen disponible, por lo que no es posible reportar diferencias cuantitativas precisas.
Qué significa para la práctica: cómo integrar el entrenamiento sensoriomotor en el voleibol
Este estudio ofrece información relevante para entrenadores, preparadores físicos y kinesiólogos que trabajan con jugadores de voleibol que presentan alteraciones escapulares. Los resultados sugieren que reemplazar una parte del entrenamiento habitual de voleibol por ejercicios sensoriomotores puede ser una intervención útil, con impacto no solo sobre la salud del hombro sino también sobre el rendimiento técnico.
¿A quién va dirigida esta intervención?
Los beneficios observados corresponden específicamente a jugadores varones jóvenes de voleibol competitivo con discinesia escapular. No es posible extrapolar directamente estos resultados a jugadoras mujeres, a jugadores sin discinesia escapular, ni a otros niveles de competencia o grupos etarios distintos a los incluidos en el estudio.
¿Por qué es relevante la discinesia escapular en voleibol?
La discinesia escapular es frecuente en deportes de gestos sobre la cabeza. En el voleibol, los remates, saques y bloqueos generan cargas repetidas sobre el complejo del hombro que pueden alterar la posición y el control motor de la escápula. Esto, a su vez, puede comprometer la propiocepción —la capacidad del cuerpo de percibir la posición y el movimiento articular— y reducir el rango de movimiento funcional, afectando tanto la integridad del hombro como la ejecución técnica.
Implicaciones concretas para el entrenamiento
Los resultados invitan a considerar las siguientes aplicaciones prácticas:
- Incorporar ejercicios sensoriomotores como parte del entrenamiento regular: la intervención no fue un añadido al volumen total, sino un reemplazo parcial del entrenamiento de voleibol convencional. Esto es relevante porque sugiere que no se requiere tiempo extra, sino una redistribución estratégica del tiempo de entrenamiento.
- Diseñar el programa con progresión: el estudio describe el programa como “progresivo”, lo que implica que la dificultad sensoriomotora debe aumentar de forma planificada a lo largo de las semanas. Conviene estructurar la progresión de manera individualizada según la respuesta del jugador.
- Evaluar la discinesia escapular de forma sistemática: dado que los beneficios se observaron en jugadores con este diagnóstico, se recomienda incluir la valoración escapular en los controles de pretemporada y durante la temporada, especialmente en posiciones con mayor demanda de ataques y saques.
- Utilizar herramientas de evaluación accesibles: el estudio empleó fotogrametría y goniómetro para el seguimiento de los parámetros de postura y movilidad. Estas herramientas son accesibles en contextos de alto rendimiento y permiten monitorear la evolución del jugador a lo largo de la intervención.
- Considerar el impacto sobre las habilidades técnicas: la mejora simultánea en pase y saque es un hallazgo especialmente relevante para los entrenadores, ya que vincula el trabajo de acondicionamiento del hombro con el rendimiento deportivo específico. Aunque el mecanismo exacto no se detalla en el resumen, es plausible que la mejora en propiocepción y control escapular contribuya a una mecánica de golpeo más eficiente.
- Duración mínima sugerida: los efectos se observaron tras 8 semanas de intervención progresiva, lo que puede orientar la planificación de períodos de intervención preventiva o correctiva dentro de la temporada o en la pretemporada.
Precauciones y consideraciones clínicas
Conviene tener en cuenta que el estudio fue registrado de forma retrospectiva en el registro de ensayos clínicos, lo que representa una limitación metodológica importante. El registro retrospectivo implica que el protocolo no fue declarado públicamente antes del inicio del estudio, lo que puede afectar la confianza en la ausencia de sesgos en el reporte de resultados.
Además, el resumen disponible no permite conocer la tasa de abandono, los detalles exactos de los ejercicios sensoriomotores empleados ni si hubo efectos adversos. Tampoco se informa si los grupos fueron comparables en variables como posición de juego, años de práctica o nivel de discinesia al inicio.
No se deben dar indicaciones clínicas individuales basadas únicamente en estos resultados. Los jugadores con dolor de hombro o sospecha de patología estructural deben ser evaluados por profesionales de la salud antes de iniciar cualquier programa.
Conclusiones aplicables para entrenadores, preparadores físicos y kinesiólogos
- Según los autores, reemplazar parte del entrenamiento habitual de voleibol con ejercicios sensoriomotores puede ser una intervención útil para jugadores varones jóvenes y competitivos con discinesia escapular.
- En ese contexto específico, la intervención de 8 semanas se asoció con mejoras significativas en propiocepción del hombro, rango de movimiento de rotación interna y externa, postura escapular y habilidades de pase y saque.
- Se recomienda evaluar la discinesia escapular de forma sistemática en jugadores de voleibol con alta demanda de acciones sobre la cabeza, especialmente al inicio de la temporada.
- El carácter progresivo del programa sugiere que la dificultad sensoriomotora debe aumentar gradualmente a lo largo de las semanas de intervención.
- Los resultados no son generalizables a jugadoras mujeres, jugadores sin discinesia escapular ni a poblaciones fuera del perfil estudiado.
- El registro retrospectivo del ensayo es una limitación metodológica que debe considerarse al ponderar la solidez de las conclusiones.


